Nuevo “emocionario” para tiempos de pandemia

Un emocionario para tiempos de pandemia. En realidad, un emocionario para momentos difíciles de la vida.

La editorial Palabras Aladas nos hace llegar su propuesta: Palabras mágicas para tiempos difíciles; que desde la redacción de Librería Mayo consideramos especialmente útil y acertada.

Hace unos años, el Emocionario revolucionó el trabajo con las emociones tanto en las aulas y en las consultas de psicología infanto-juvenil. Muchos profesores, psicopedagogos, psicólogos y psicoterapeutas encontraron en el emocionario una herramienta muy poderosa para trabajar la gestión emocional con los niños. A poco que uno bucee en internet puede encontrar un montón de experiencias de trabajo emocional con el emocionario muy interesantes.

Así que, por fin, parecía empezar a entenderse la importancia de atender, formar y cuidar la inteligencia emocional y no sólo la inteligencia racional. Y en esto, llegó la PANDEMIA.

La pandemia por coronavirus arrasó el mundo entero…

 

¿qué es la inteligencia emocional? 

El psicólogo Daniel Goleman, cuyo libro Inteligencia Emocional propició quizá un cambio de paradigma, la define como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos”.

…y de la mano de esta pandemia comenzamos a sentir un gran número de estados emocionales, algunos con una elevada intensidad. Muertes y contagios, UCIs saturadas y recursos sanitarios desbordados, vacunas y tratamientos, confinamiento y estado de alarma, mascarillas y medidas de higiene, limitación en los horarios y en las reuniones sociales, distancia social…Y nuestro mundo emocional se colmó de miedo, soledad, tristeza, frustración y rabia, agotamiento, confusión, incertidumbre, preocupación y desasosiego.

Leemos por la red que las emociones son las grandes olvidadas y, a su vez, sobreexplotadas en esta pandemia; puesto que se las convoca continuamente con el fin de presionar a la ciudadanía para que sacrifique sus necesidades por el bien común.

Pero claro, si vamos a hablar de grandes olvidados en cuanto a su salud y bienestar emocional tenemos, sin duda, que hablar de los niños. Porque les impusimos quedarse confinados en casa durante meses sacrificando juegos, salidas a los parques, deportes, y la relación con sus amigos. Les pedimos aislamiento a niños que, en el modelo de familia actual, apenas tienen hermanos o iguales con los que jugar y desarrollarse emocionalmente en casa. Y tras el confinamiento, como pensábamos que “los coles contagiaban”, les volvimos a imponer medidas de restricción social para acudir a clase: distancia con los amigos, grupos burbuja, mascarillas y lavados de manos continuados, modalidad de clases semi-presenciales, etc.

Y ellos, los niños, lo han cumplido… ¿quizá excesivamente bien? Porque claro, los niños “se adaptan a todo” y “son obedientes”. Los coles apenas han sido fuente de contagio (mucho menos que la irresponsabilidad de algunos adultos) y los niños, con sus temores más o menos distorsionados por su mundo imaginario, han sacado adelante sus cursos escolares…pero ¿a qué precio?

¿Qué sabemos del mundo emocional de nuestros niños ahora mismo?

De sus gustos, temores, envidias, esperanzas, enfados, motivaciones, frustraciones…

Un emocionario para tiempos de pandemia. Un emocionario para tiempos difíciles. Porque ¿tan importante es la inteligencia emocional? Pues desde LIBRERÍA MAYO nuestra respuesta es rotunda y clara, dirigida a padres, educadores, profesionales, y autoridades: la inteligencia emocional va a condicionar nuestras elecciones de vida y nuestra satisfacción y bienestar vital mucho más que el coeficiente intelectual o cualquier otra competencia escolar.

¿Deberíamos aprender en la escuela más sobre emociones y sobre inteligencia emocional, aunque tengamos que reducir algo matemáticas, lengua o tecnología? ¿Es posible aprender a manejar nuestras emociones, cultivar lo bueno y evitar vernos arrastrados por ellas? Probablemente, nuestra felicidad individual y colectiva tenga mucho que ver con la respuesta a estas cuestiones. Y si esto ya era sumamente importante antes de la pandemia, quizá la vida nos ha sacudido duro para ver si nos centramos de una vez.

Salovey señala estas 4 competencias referidas a nuestra inteligencia emocional:

El conocimiento de las propias emociones

La conciencia que tenemos de nosotros mismos y la capacidad de percibir las emociones en el mismo momento en que aparecen es lo más importante para empezar a controlar nuestra inteligencia emocional.

En cambio, la incapacidad de percibir nuestros verdaderos sentimientos nos deja a su merced, generalmente llevándonos a tomar malas decisiones o a reaccionar de forma inadecuada.

La capacidad de controlar/modular las emociones 

No se trata de reprimir las emociones (quizá otro día hablemos de lo perjudicial que es esta estrategia) sino que la conciencia de nuestro mundo emocional nos permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos al momento, en intensidad y cualidad.

La capacidad de motivarse a uno mismo

El control de la vida emocional y su enfoque hacia un objetivo es esencial para mantener la atención, motivación y creatividad en lo que hacemos en la vida. En este sentido, la capacidad de demorar la gratificación y controlar la impulsividad es esencial para conseguir logros a largo plazo.

El reconocimiento de las emociones ajenas o empatía 

Es imprescindible para el éxito social (pensemos que Salovey es estadounidense y conceden mucho valor a este criterio), la habilidad relacional y el germen del altruismo, tan necesario para las sociedades sanas y para el desempeño de vocaciones como los sanitarios, la educación, la política o la dirección de empresas responsables.

En realidad, desde nuestro punto de vista la empatía es una de las cualidades que definen al ser humano en cualquiera de los ámbitos y es lo que permite nuestro desarrollo como sociedad.

Educar en inteligencia emocional va infinitamente más allá del emocionario, que es una herramienta para comenzar este trabajo. Pero desde Librería Mayo reconocemos la labor de Palabras Aladas y de otras muchas editoriales por intentar dotar de instrumentos y opciones de trabajo a los padres y profesionales que diariamente se esfuerzan por sembrar la semilla de la salud emocional en el mundo.

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